La seguridad alimentaria es un pilar fundamental para cualquier empresa del sector. Más allá del cumplimiento normativo, evitar la presencia de cuerpos extraños en los alimentos es esencial para proteger la salud del consumidor, garantizar la calidad del producto y mantener la confianza en la marca. En Grupo Maya ofrecemos una amplia gama de productos y soluciones de limpieza especialmente diseñados para cumplir con los estándares más exigentes de este sector y minimizar los riesgos de contaminación. A continuación, analizamos los seis contaminantes más habituales y las medidas más eficaces para mantenerlos bajo control.
1. Fragmentos de Plástico y Goma
Los plásticos suelen proceder de utensilios deteriorados, herramientas inadecuadas o accesorios que no han sido diseñados para uso alimentario.
Recomendaciones Maya: Para minimizar el riesgo de contaminación por plástico, es imprescindible utilizar utensilios específicamente diseñados para la industria alimentaria y fabricados con materiales resistentes y homologados. El uso de colores llamativos facilita la detección visual en caso de rotura, algo especialmente útil en zonas de difícil inspección. También conviene revisar con frecuencia el estado de los utensilios antes y después de cada turno para detectar cualquier desgaste a tiempo. Además, disponer de herramientas adecuadas para la limpieza de detalle ayuda a evitar que se deterioren por rozaduras o enganches en la maquinaria.
2. Riesgos Metálicos
Aunque los detectores de metales se utilizan de forma habitual, pueden no detectar fragmentos pequeños, ya que muchos alimentos generan una señal de fondo natural que interfiere en la identificación. Por ejemplo, un muelle de un bolígrafo común es casi invisible para muchos detectores de metales.
Recomendaciones Maya: Implementa bolígrafos detectables de una sola pieza, sin muelles ni partes pequeñas que puedan desprenderse accidentalmente. Escoger utensilios sin resortes metálicos ni componentes diminutos disminuye significativamente el riesgo, igual que optar por herramientas sencillas y robustas. Es importante formar al personal para que no dé por sentado que la tecnología elimina todos los riesgos y para que mantenga una actitud activa en la identificación de potenciales fallos. Complementar esta formación con elementos visuales y recordatorios en zonas críticas refuerza la vigilancia diaria.
3. Riesgo por Vidrio
El vidrio es uno de los materiales más sensibles dentro de una planta alimentaria, ya que puede romperse con facilidad y generar fragmentos difíciles de identificar. Por ello, es fundamental comprobar regularmente el estado de cualquier equipo que lo contenga, especialmente las sondas y elementos de medición.
Recomendaciones Maya: Siempre que sea posible, sustituye estos elementos por alternativas más seguras como el acero inoxidable o plásticos técnicos aptos para el contacto alimentario. Un procedimiento claro de actuación ante roturas, acompañado de formación continua y kits específicos para recoger los restos, permite gestionar estos incidentes de forma rápida y segura.
4. Contaminación por el Operario
El factor humano sigue siendo determinante en la prevención de cuerpos extraños. Normas como la BRCGS v9, muy extendida en España, recogen requisitos concretos sobre higiene personal, uso de prendas de protección y restricciones en cuanto a joyas, uñas postizas o maquillaje. Garantizar el cumplimiento de estas reglas reduce significativamente el riesgo de contaminación. La formación continua ayuda a que el equipo interiorice la importancia de estas medidas, mientras que elementos visuales —como espejos en vestuarios o recordatorios en zonas de acceso— refuerzan la revisión personal antes de entrar en producción.
Recomendaciones Maya: Incorporación de EPI’s detectables por metal, como tapones para los oídos o tiritas detectables, diseñados para ser identificados rápidamente por los detectores de metales instalados en las líneas de producción. Este tipo de equipamiento reduce significativamente el riesgo de contaminación física en entornos industriales sensibles ya que cualquier elemento extraviado puede ser localizado y retirado antes de que llegue al producto final.
5. Materiales de Embalaje
El cartón, el papel o los films plásticos pueden convertirse en contaminantes si se manipulan en zonas inadecuadas. Por ello, la distribución de la planta debe garantizar que las operaciones relacionadas con el embalaje se realicen lejos del producto.
Recomendaciones Maya: Delimita claramente las zonas de desembalaje, separándolas de las áreas de producción para evitar la entrada de materiales externos como cartón, plásticos o elementos de sujeción que puedan generar contaminación física. Además, utiliza cutters de seguridad detectables, diseñados para entornos industriales exigentes, con cuchillas encapsuladas o retráctiles que minimizan el riesgo de accidentes y evitan la liberación de fragmentos de cuchilla, reduciendo el riesgo para los operarios como la posible contaminación del producto.
6. Piedras y Materias Primas
En el caso de las materias primas de origen agrícola, las piedras pueden llegar a la línea de producción de forma natural.
Recomendaciones Maya: Es necesario aplicar controles exhaustivos antes de su entrada en fábrica, empleando sistemas de cribado, tamizado o clasificación que se adapten al volumen y características del producto. Registrar cada detección y comunicarla al proveedor permite mejorar el control desde el origen y reforzar la seguridad a lo largo de toda la cadena.
La prevención de cuerpos extraños no depende de una única medida, sino de un conjunto de buenas prácticas, equipamiento adecuado y formación continua. Un enfoque integral ayuda no solo a proteger al consumidor, sino también a reforzar la reputación y la competitividad de la empresa alimentaria.
Si necesitas asesoramiento específico o quieres conocer cómo nuestras soluciones pueden ayudarte a mejorar tus estándares higiénicos, el equipo de Grupo Maya está siempre disponible para acompañarte. Contáctanos a través de info@grupomaya.es